La Paz/IN EXTENSO.- Al pie del muro de contención más grande de Bolivia, la Alcaldía de La Paz avanza en los preparativos para inaugurar este viernes la nueva avenida Libertad, una infraestructura que transformará la movilidad entre Sopocachi y Alto Obrajes.
La zona, que durante seis años albergó a familias damnificadas del deslizamiento del 30 de abril de 2019, vive desde esta semana un cambio definitivo. El director de Gobernabilidad, Gonzalo Barrientos, informó que las personas que ocupaban las casetas en el ingreso a la avenida desalojaron voluntariamente el sector tras un acuerdo alcanzado con la Alcaldía.
“Esas casetas que ven al frente, incluida la amarilla, eran parte del campamento provisional. Allí había baños y duchas que servían a las familias damnificadas. Durante seis años permanecieron aquí, pero logramos un acuerdo para apoyarlas y facilitar su traslado a diferentes domicilios”, explicó Barrientos mientras señalaba el área despejada.
El paisaje después del deslizamiento
Desde el punto donde hoy se extiende la avenida recién concluida, la magnitud del antiguo desastre sigue siendo evidente. “Abajo todo era un vacío —50, 100, hasta 200 metros de terreno caído—. El deslizamiento arrasó con todo”, recordó Barrientos.
Pero sobre ese vacío se levantó ahora una estructura sin precedentes: el muro de contención más alto del país. Sobre él se apoyan, literal y simbólicamente, las viviendas que continúan en pie en la parte superior del talud.
Lista para su inauguración
Durante una inspección, el alcalde Iván Arias confirmó que la Superobra Puentes Trillizos–Avenida Libertad será inaugurada este viernes a las 16:00. Aseguró que los trabajos están completamente concluidos y que la nueva vía se convertirá en un eje fundamental de conexión.
“Esta avenida va a vincular San Jorge con Sopocachi. Es una obra gigantesca. El muro de contención más grande de La Paz está aquí: 280 metros de largo, 40 de profundidad; 20 metros enterrados y 20 visibles”, destacó el burgomaestre.
En el lugar, obreros afinan los últimos detalles: instalación de barandas metálicas, pintura y armado de gaviones complementarios. Por las noches, toda la baranda tendrá iluminación decorativa, un detalle que —según Arias— dará realce estético a la obra y permitirá que el muro “se vea en todo su esplendor”.
El área de ocho hectáreas afectadas por el deslizamiento quedará protegida bajo estrictos protocolos técnicos. No se permitirá ningún tipo de construcción, ni siquiera estructuras ligeras.
“La recomendación es clara: aquí no se puede construir. Todavía hay movimiento activo y debe realizarse monitoreo permanente. Estas obras de estabilización necesitan tiempo para que el terreno recupere su estabilidad total”, señaló Barrientos.
La Alcaldía ha sostenido múltiples reuniones informativas con vecinos del sector para explicar las restricciones y la naturaleza de los trabajos. La población, dicen las autoridades, ha comprendido las medidas tras un desastre que transformó radicalmente la zona.
El retiro de las casetas marca el final de una etapa dolorosa y el inicio de otra: la integración de un corredor vial que descansa, literalmente, sobre la ingeniería más ambiciosa construida para contener un deslizamiento en La Paz. ¡BICENTENARIO DE LA REPUBLICA DE BOLIVIA!
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