La Paz/IN EXTENSO.- Durante el fin de semana los panaderos pusieron a prueba la venta del pan de batalla en especial la marraqueta entre 0,70 y 0.80 centavos, pero de tal mala calidad que es incomible y pese a la subida de precio no mejora el producto, lo que explica que los elaboradores pretenden hacer un negocio e incluso cuando comenzó a rebajar la harina en el mercados y no estamos hablando de productos no subvencionados. En tanto el gibierno, mediante la vocera que repitiò lo ocurrido el fin de msemana, dijo que no se permitirá la expeculacion con la fabricaciòn del pan.
En tanto, no existe control alguno de parte del municipio y peor del gobierno, la venta como el consumo esta a libre albedrio, por lo menos en la ciudad de La Paz y muy probable en Oruro y Potosí.
MUNICIPIO PACEÑO
En tanto las autoridades paceñas alertaron este domingo sobre la creciente escasez de marraqueta en la ciudad y advirtió que el problema podría agudizarse si el Gobierno no define con claridad si continuará o no la subvención al pan.
El alcalde Iván Arias, describió la situación actual como una señal de alerta: “Usted ya no encuentra marraqueta; saca un poquito y después, a las 8:30, no hay más. Y si hay, ya la quieren vender a un boliviano”, afirmó. Indicó que la Alcaldía intervino varios hornos, pero los propios panificadores reconocen que no pueden mantener su producción por falta de harina, manteca y levadura.
Sostuvo que la decisión sobre mantener o no la subvención debe ser parte de un plan económico coherente y no una medida aislada. “Esa medida necesita plata y necesita mucho apoyo político”, remarcó, al advertir que el país enfrenta un escenario complejo: “Se nos vienen tiempos difíciles. Todavía no hemos cruzado el río y ya nos estamos sacando la entretela. Necesitamos armar un barco poderoso y remar todos en el mismo sentido”.
Consultado sobre si debería mantenerse la subvención, Arias recordó que cualquier ajuste requiere medidas de compensación para evitar un estallido social. Recurrió al ejemplo del Decreto 21060 y del proceso de reestructuración impulsado por el expresidente Víctor Paz Estenssoro.
“El doctor Paz aplicó el 21060, pero tenía medidas de contención muy fuertes: el plan social de emergencia, el FPS, el FNDR. Cuando se despidió a miles de obreros de Comibol, se compensó con recursos extraordinarios. Eso necesita un gobierno fuerte, con cuerpo político y con dinero”, explicó.
Arias concluyó advirtiendo que un ajuste sin respaldo social y sin un liderazgo cohesionado podría derivar en un “desmadre”: “Si no hay un plan, cada uno va a querer hacer lo que le da la gana. Y eso no es bueno para nadie”. ¡BICENTENARIO DE LA REPUBLICA DE BOLIVIA!
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