La Paz/ D´BOLEA.- Entre medias mentiras y medias verdades, los dirigentes de los clubes de Bloomin y Real Oruro, tras dar su versión sobre los hemos en el encuentro del martes, los dos equipos justificaron las agresiones y quedaron como santos de iglesia, cuando en realidad, ni siquiera saben mentir, pero lo de Blooming ya es patético recordemos siempre genera conflictos, ya que no les gusta perder, el tema no es de ahora.
El presidente de Blooming, Sebastián Peña, salió al paso y cuestionó la actuación del arbitraje y denunció agresiones a jugadores y personal del club tras el empate 2-2 ante Real Oruro, que clasificó a la academia a semifinales de la Copa Bolivia, cuando en realidad el juez mucho no tuvo que ver, el problema la sarta de barbaridades e insultos a los de Real de Oruro durante el encuentro desde términos racistas, insultos con los cual quiso confundir a los orureños y estos se aguantaron hasta finalizar el encuentro y reaccionaron. Una acción provoca una reacción.
Peña denunció fallas humanas y técnicas en la terna arbitral, incluyendo irregularidades en las decisiones de la sala VAR y del árbitro central, que, según él, contribuyeron a generar un ambiente de violencia, cuando fueron los jugadores cruceños.
Criticó que miembros del plantel y del cuerpo técnico fueron sancionados injustamente, destacando el caso del director técnico Mauricio Soria y de jugadores como Franco Posse y Gabriel Valverde, quienes actuaron en defensa propia o como mediadores durante los hechos.
También cuestionó la intervención policial, que a su juicio se limitó a gasificar a los presentes sin seguir protocolos adecuados para proteger a los jugadores y al personal. “No puede ser que la policía solo gasifique; debió crear cordones de seguridad y evacuar a los equipos hacia los vestuarios para evitar lo que anoche vivimos”, dijo en teoría.
REAL ORURO
En tanto, Real Oruro quedó fuera de la Copa Bolivia tras empatar 2-2 en el Jesús Bermúdez y caer por el global de 4-3 ante Blooming. Más allá del resultado, desde el plantel orureño expresaron una profunda sensación de injusticia deportiva y aseguraron que hicieron méritos suficientes para avanzar. Y los dirigentes de igual manera justificaron las peleas de sus jugadores.
El asistente técnico Israel Salinas fue categórico al afirmar que su equipo dominó la serie y que la eliminación no refleja lo mostrado en la cancha. “Fuimos un equipo muy superior en todo el tramo del partido. Sabemos que esto es fútbol y el que hace los goles clasifica, pero generamos jugadas y el desarrollo normal del partido no se dio”, señaló visiblemente molesto.
Cuestionó la dinámica del complemento, donde considera que el partido perdió ritmo por completo. “Caímos en el plan del rival, que fue enfriar el encuentro lo mayor posible. En los segundos 45 minutos no se jugaron dos minutos continuos. Esto es fútbol, si hubiera sido al revés nosotros estaríamos celebrando, pero duele porque sabemos lo que jugamos”, expresó.
Desde el campo, el capitán Damián Vila también compartió la decepción, aunque prefirió mirar hacia adelante. “Tratamos siempre de proponer. Esto es un golpe duro, pero no hay tiempo para llorar. Tenemos que ser hombres y seguir adelante”, afirmó.
Vila reconoció la frustración del grupo, pero llamó a no quedarse anclados en la eliminación. “Se vienen partidos complicados, más jodidos que este todavía. Hay que dejar esto atrás y afrontar lo que viene”, dijo antes de ingresar al vestuario.
Real Oruro ahora deberá reacomodarse rápidamente para encarar el tramo final del torneo Todos contra Todos, en el que buscará asegurar un cupo internacional. Aunque la herida de la eliminación queda abierta, el plantel apunta a recomponerse y volver a competir desde su identidad futbolística. ¡BICENTENARIO DE LA REPUBLICA DE BOLIVIA!
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