La Paz/IN EXTENSO.- A pocos días de recordar la invasión y robo del mar boliviano (23 de Marzo 1879) los chilenos inician este lunes el blindaje de Pisiga con zanjas en frontera con Perú y Bolivia, mientras los paceños comentan en las redes qie esa frontera debería cerrarse de manera definitiva y ver otras alternativas de comercio, ya que la misma es desigual y perjudicial por el fomento del contrabando por parte de Chile.
El plan del gobierno ultra derechista busca reducir el ingreso ilegal de migrantes en un 40% en los próximos tres meses mediante un sistema de vigilancia con drones y sensores térmicos.
“No permitir que los chilenos, sigan metiendo contrabando chino y sus productos, es perjudicial para nuestra economía, deben cerrar la fronhetra con Chile de una vez”, sostiene Gerardo de Llanos. Mientras que Beatriz de Cahuasa dice en su cuenta “No conviene hacer negocios con Chile, es desigual nosotros metemos 10 productos y ellos meten 100, debe ser igual y mejor si cierran la frontera, ya que es mucho abuso, estos algunos comentarios entre varios.
La medida migratoria es una de las copias de los norteamericanos más polémicas de la región. Tras la posesión de José Antonio Kast en Chile, el nuevo gobierno ha ordenado acciones inmediatas para sellar los pasos irregulares, comenzando los trabajos este lunes en tres puntos estratégicos de la frontera. Y Bolivia no acciona medidas como evitar el contrabando desde el sector norte chileno.
La estrategia anunciada por el gobierno chileno combina obstáculos físicos con tecnología de última generación. Según el cronograma oficial, las obras que inician hoy contemplan:
Fosas de contención: Excavaciones de hasta 3 metros de profundidad en zonas críticas de paso ilegal. Vallas de seguridad: Instalación de cercados monitoreados de forma ininterrumpida.
Tecnología de vigilancia: El perímetro contará con sensores de movimiento y cámaras térmicas, además del despliegue de drones de largo alcance para patrullajes aéreos.
La finalidad del gobierno de Kast es ambicioso: lograr una reducción del 40% del ingreso ilegal en un plazo no mayor a 90 días.
Desde el lado boliviano, la expectativa gira en torno al impacto que estas medidas tendrán en el comercio y el tránsito regular, así como el posible embotellamiento de personas que intenten cruzar antes de que las barreras físicas sean completadas. PAN Bolivia.

