EL presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, denunció que la seguridad de su familia está en «riesgo» por las decisiones de su Gobierno contra «criminales de alta alcurnia» y es la razón para reforzar los sistemas de seguridad.
La Paz/IN EXTENSO.- Una declaración del Presidente revela que los operadores del narcotráfico intentan intimidar a las autoridades en las altas esferas.
La Policia boliviana reforzará las labores de vigilancia en las zonas de mayor riesgo, junto al Ejército y la cooperación internacional.
Paz dijo en una reunión de magistrados que»Mi familia tiene el riesgo por haber tomado decisiones contra los Marsets, contra los criminales de alta alcurnia».
Al mismo tiempo reconoció que los jueces enfrentan tambien este riesgo, sobre todo los que trabajan en zonas fronterizas, donde algunos se encuentran «indefensos» ante el crimen que opera en esos territorios.
Preciso el.msndatarios que no es la primera se refiere al tema «Eso es una verdad y es lo que tenemos que combatir, porque no puede ser que la amenaza del crimen organizado sea la que dicte las sentencias en Bolivia. Ustedes (los jueces) tienen que sentirse libres, se tienen que sentir defendidos».
Por su lado el ministro de gobierno Marco Antonio Oviedo, confirmó después a los medios que «hay una serie de amenazas contra la familia presidencial» que están bajo investigación, sin dar mayores detalles al respecto.
Cómo van las versiones y desde que Marset fue detenido en Bolivia en marzo pasado y fue enviado a EE.UU., donde permanece detenido los crímenes se han convertido con frecuencia como el narcoterrorismo.
Las afecciones a los narcos vienen de esa época, peor aún que desde septiembre, el entonces fiscal general boliviano Roger Mariaca fue destituido y encarcelado, acusado por el Gobierno de supuestamente liderar una organización criminal para proteger al «narcoterrorismo», por sus supuestos vínculos con el narcotráfico.
Cómo recuerdan la detención de Mariaca ocurrió dos días después de que el Gobierno de EE.UU. lo incluyera en un listado de altos cargos y exfuncionarios de tres países a los que se les revocó el visado, acusándolos de ser «corruptos» y de «socavar Gobiernos elegidos democráticamente», algo que el exfiscal negó en su momento.
Además de Marset, la detención de varios capos brasileños que se habían establecido en bolivia, es el caso de Gerson Palermo, identificado como uno de los líderes del Primer Comando de la Capital (PCC), y Kléber Nóbrega Pereira, un supuesto dirigente del Comando Vermelho (CV).
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