La Paz/IN EXTENSO.- El ministro de Educación, Erick Sanjinés, calificó de política la convocatoria al paro de actividades del Magisterio Urbano de Bolivia, previsto para el 9 y 10 de noviembre.
Es la razón por la que se aplicarán descuentos salariales a los maestros que no asistan a sus fuentes laborales, en cumplimiento de la normativa que establece que “día no trabajado es día no pagado”.
La autoridad cuestionó la convocatoria a la medida de presión y afirmó que responde a una posición política, pese a que el Gobierno mantiene abierta la posibilidad de diálogo con el sector.
Además, señaló que una eventual suspensión de clases perjudicará a cerca de 2,2 millones de estudiantes de los niveles inicial, primaria y secundaria, por lo que el Ministerio de Educación hará cumplir las disposiciones vigentes.
“Sería un paro ilegal y, en definitiva, nosotros como autoridades tenemos que aplicar la ley”, dijo.
También el Gobierno remitió una nueva carta al Magisterio, mediante el viceministro de Autonomías, Adrián Oliva, a la que se adjuntó el anteproyecto de ley que regula el proceso.
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