La Paz/IN EXTENSO.- Tras crecer las plantaciones de cocales en el Chapare, dura los gobiernos del más de casi 20 años, mismas que son destinadas a la fabricación de la cocaína en Bolivia y las 7 federaciones de der esa región se dedican a la venta, ya que no había control alguno, ahora el gobierno de Rodrigo Paz junto a la DEA norteamericana ejecutan una serie de investigaciones para eliminar La producción de coca como de droga, en los lugares endémicos de Bolivia.
La DEA después de haber sido expulsada en el gobierno de Evo Morales, bajo el argumento que no era necesario eses control, transcurrieron 18 años y comienzan las investigaciones de varias regiones y la implementación de tecnologías para su labor.
Recordemos que 2008, el entonces presidente Evo Morales del MAS entre 2006-2019, rompió relaciones con EEUU y expulsó a la DEA por su supuesto apoyo a un complot contra su gobierno que nunca fue comprobado, pues se advirtió que pretendían deshacerse de la DEA como sea y desde esa fecha comenzó a crecer los cargamentos de la droga a varios países e incluso vinieron a vivir clanes de narcotraficantes y las federación del Chapare comenzaron a vender la coca a los narcos, estaba dicho que no se metían en la elaboración, pero la materia prima como la coca era vendida para elaborar cocaína y bien lo saben, pues es un negocio redondo.
Rodrigo Paz, que asumió la presidencia en noviembre tras casi 20 años del gobierno del MAS, dio un giro radical a la política exterior boliviana, en busca de cooperación económica y de seguridad con la administración de Donald Trump.
“Ahora esperamos nosotros que (los agentes de la DEA) vuelvan a tener una oficina permanente” en Bolivia, aunque ya “es como si estuvieran, porque hay un trabajo conjunto, de investigaciones conjuntas”, dijo Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y responsable de la política antidrogas del país.
COOPERACIÓN ESTRECHA
Desde marzo el gobierno boliviano se adhirió al Escudo de las Américas, una iniciativa de Estados Unidos para cooperar en la lucha contra el crimen trasnacional con países de Latinoamérica y el Caribe.
Producto de esa coordinación la Policía capturó en Santa Cruz al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, uno de los más buscados del continente.
Según afirmaron en su momento eran 16 toneladas de cocaína, que fue entregado ese mismo día a agentes de la DEA, que lo trasladaron en un avión a territorio estadounidense donde enfrentará un juicio por lavado de dinero.
La agencia antidrogas ya apoya al gobierno boliviano con las pruebas del polígrafo, o detector de mentiras, a los policías antinarcóticos.
Unos 250 efectivos ya fueron sometidos a estos exámenes de “confiabilidad”, según Justiniano, quien no reveló los resultados.
MINISTRO ERNESTO JUSTINIANO
Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína del mundo, después de Colombia y Perú.
Rodrigo Paz, desde que asumió la presidencia en noviembre tras 20 años de socialismo, dio un giro radical a la política exterior boliviana, en busca de cooperación económica y de seguridad con la administración de Donald Trump.
Justiniano dijo en la ocasión que “Ahora esperamos nosotros que (los agentes de la DEA) vuelvan a tener una oficina permanente” en Bolivia, aunque ya “es como si estuvieran, porque hay un trabajo conjunto, de investigaciones conjuntas”, dijo Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y responsable de la política antidrogas del país. PAN Bolivia

