La Paz/IN EXTENSO.- La revitalización de este icónico especio urbano de La Paz lo convirtió en un punto emblemático, en un lugar accesible y moderno, preservando su valor histórico para las futuras generaciones.
Caminar hoy por la plaza San Francisco ya no es lo mismo que hace unos años. El ruido desordenado, las barreras físicas y el deterioro quedaron atrás. En su lugar, se respira un ambiente más tranquilo, accesible y cuidado, donde la historia de La Paz convive con una ciudad que mira al futuro.

A un costado, la iglesia de San Francisco —uno de los íconos más representativos de la ciudad— sigue marcando el pulso de este espacio. Su presencia no solo le da identidad a la plaza, sino que refuerza su valor histórico, cultural y espiritual, convirtiéndola en un punto de referencia tanto para los paceños como para quienes visitan La Paz.
La revitalización integral de este espacio, ejecutada durante la gestión del alcalde Iván Arias, que fue concluida en diciembre de 2024, marcó un punto de inflexión para uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Con una inversión de 1.092.296 bolivianos, la intervención no solo modernizó la infraestructura, sino que devolvió a la plaza su esencia como punto de encuentro ciudadano.
Un espacio para todos
Uno de los cambios más valorados por la ciudadanía es la accesibilidad. Las graderías que antes dificultaban el paso fueron complementadas con rampas y baldosas podotáctiles, permitiendo que personas en silla de ruedas o con discapacidad visual puedan transitar con mayor autonomía.
A esto se suma un nuevo acceso peatonal que conecta directamente con la calle Figueroa, facilitando la circulación en un sector históricamente congestionado. Hoy, la plaza se siente más abierta, más inclusiva y pensada para todos.
Seguridad, orden y respeto al patrimonio
La intervención también apostó por mejorar la seguridad. La instalación de luminarias LED y luces decorativas no solo embellece el lugar durante la noche, sino que genera mayor tranquilidad para quienes transitan por el sector.
Además, se implementaron acciones de control para ordenar el comercio y evitar asentamientos irregulares, manteniendo despejados los espacios peatonales.
En esa línea, el municipio ha sido claro: la plaza no está habilitada para concentraciones masivas. La decisión apunta a preservar la infraestructura renovada y proteger un patrimonio que pertenece a todos los paceños.
Resiliencia urbana: cuidar el pasado para construir el futuro
Uno de los aspectos menos visibles, pero más importantes, fue la reparación del embovedado del río Choqueyapu, que pasa por debajo de la plaza y presentaba riesgos estructurales. Esta intervención permitió consolidar la seguridad del área y garantizar la durabilidad de la obra.
Bajo el concepto de “resiliencia urbana”, la plaza no solo fue renovada en superficie, sino también fortalecida desde sus cimientos. Además, espacios que antes acumulaban residuos fueron transformados en jardineras, aportando áreas verdes y mejorando el entorno.

Un lugar que vuelve a ser de todos
Hoy, la plaza San Francisco funciona como lo que siempre debió ser: un espacio ordenado, transitable y accesible para la gente.
La intervención deja un mensaje claro: recuperar un lugar histórico no es solo restaurarlo, sino hacerlo útil nuevamente para la ciudadanía.
La diferencia se nota en lo cotidiano. En cómo se camina, en cómo se permanece y en cómo se cuida. Porque cuando un espacio público funciona, la ciudad también funciona mejor. PAN Bolivia ¡En tus manos!

